La tienda de kimonos. Tercer día en Ishinomaki

25/04/2011 11 p.m. Esta mañana comenzó con la ya tradicional avena con frutas de Jason y los ejercicios de radio taiso a las 7:30. El sistema de transporte de los voluntarios del campamento a la ciudad es ahora por medio de coches conducidos por sus propios dueños. El chico que nos llevó el día de hoy viene de Tokio. Su tarea por las mañanas y las tardes  es llevar  a los equipos de limpieza a la ciudad y a la Universidad Senshu donde está el campamento.  Durante el día es parte de los equipos de delivery que se encargan de acomodar las donaciones, comida y productos para después llevarlos a las personas en los refugios.

Second day

Llegamos a Ai Plaza para armarnos con nuestras herramientas. De nuevo palas, bolsas, carretillas y picos. La tienda de kimonos está justo en la esquina. Trabajaremos otra vez con los chicos del equipo 42. Uno de los líderes de Peace Boat nos lleva hasta el lugar y nos presenta con el señor Soma, el dueño de la tienda. Es la primera vez que alguien entrará a esa parte del edificio. Nos informan que debemos quitar el lodo y tirar todo lo que esté mojado; muebles y mercancía, principalmente ropa.

Leader's leader and owner briefing

La primera tarea es abrirnos paso quitando la cortina que cubre la entrada. Está oxidada y tiene un coche incrustado que no podemos mover, ese se lo llevará el municipio otro día. Después de algunos minutos mis compañeros logran abrir la puerta y podemos entrar.

Trying to get inside for the first time

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Adentro nos recibe un olor intenso a agua estancada nada agradable. Está oscuro y húmedo. El lodo en el piso es negro, muy diferente al del estacionamiento de ayer, y al fondo tiene unos 4 centímetros de grosor por lo que es muy difícil caminar sobre él. Casi no veo nada por la poca luz que hay y porque la humedad empaña mis lentes.

Kimono shop: before

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Una parte del grupo comenzó enseguida a sacar todos los muebles a la calle. Empezábamos a formar la montaña de escombros fuera de la propiedad para que los camiones y las gruas del gobierno los recogieran después. Algunos de nosotros intentamos abrir un camino entre el lodo con palas. Inmediatamente nos percatamos de lo difícil de la tarea. Entre el grueso lodo negro y el agua, el piso estaba tapizado de mercancia, ropa interior, kimonos, cobijas, calcetines, obis, rollos de tela, todo completamente mojado e  inservible. La instrucción era tirar todo pero, sin ponernos de acuerdo, cada quién empezó a apartar las cosas que no estaban tan mojadas o manchadas. De alguna forma nos aferrábamos a salvar lo insalvable. Después de un rato nos dimos cuenta que era inutil y que por más que quisiéramos, no ibamos a rescatar mucho ese día.

Kimono shop: before

El señor Soma que iba y venía trabajando con nosotros, se percató de nuestra angustia. Nos dijo que tiráramos todo pero que si había algo que nos gustara o que sirviera para los voluntarios que nos lo lleváramos. Ahí estábamos, los voluntarios siendo reconfortados por el dueño de la tienda.

La tienda está en una esquina, así que el golpe del tsunami fue mayor, entró agua por todos lados. La casa del dueño está justo detrás de la tienda. Tampoco quedó mucho en pie. La estructura se ve muy dañada.

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Un poco antes del almuerzo acabamos de sacar todos los muebles grandes pero avanzamos poco con el lodo. Entre lo denso, el olor y la cantidad de mercancía entre él, la tarea de meterlo en bolsas era complicada. Nos damos cuenta que aparte, el lodo está lleno de vidrios rotos, por lo que tenemos que ser muy cuidadosos de como tratarlo. En lugar de meterlo directamente de la pala a la bolsa, tenemos que removerlo, separar la mercancía, luego los vidrios y hasta entonces ponerlo en las bolsas.

Almorazamos en Ai Plaza. Volvemos a la tienda a terminar de sacar el lodo. Al fondo hay un tatami en alto en donde hay cosas que no están mojadas. A un lado, hay un mostrador caído lleno de obis y telas. El dueño nos dice que le dejemos eso a él ya que le da la impresión de que se pueden salvar cosas. Terminamos finalmente de sacar el lodo y decidimos ayudarle con esa última tarea ya que el mostrador se ve pesado.

Kimono shop: after

Kimono shop: after

Nos quitamos los guantes llenos de lodo para no manchar lo rescatable. Movemos el primer rollo de tela y nos damos cuenta que el mueble está lleno de agua, no rescataremos nada de allí. Se hace un silencio. Le digo al dueño que tal vez si limpiamos algunas cosas… Se queda pensando, empieza a buscar entre las telas y los obis, saca uno, lo deja, saca otro. Elije finalmente un obi morado, no está muy mojado pero está manchando con lodo seco y marcas de agua. Lo sacude, lo dobla y me lo regala. Me sonríe, no veo su cara, sólo sus ojos, y acto seguido nos dice: todo esto es basura. Así, perdemos la última esperanza de salvar algo más de esa parte de la tienda aparte del obi morado.

My gift from Mr. Soma

De algún otro lugar saca un rollo de tela en perfectas condiciones para hacer tenugui. A John le regala varios metros que luego convertimos en tenuguis personales. A Matt le regala calcetines de los que se llevan con la hakama.

Antes de irnos nos damos cuenta de las marcas del tsunami dentro de la tienda. Hay un espejo que sobrevivió al impacto y que marca claramente hasta dónde llegó el agua en el interior. Las marca más alta me rebasa. Nos cuesta trabajo imaginar lo que debió ser para el señor Soma estar allí.

Tsunami traces

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Kimono shop: outside

Kimono shop: after

Llega la hora de despedirnos. Nos agradece nuestro trabajo. Nos dice que sin nuestra ayuda, lo que hicimos en un solo día a él solo le hubiera tomado un año completo. Le damos las gracias por sus palabras, todos sonreímos destrás de nuestras mascarillas. Nos dice que el trabajo de ese día le ha dado esperanzas y con mucha emoción se compromete a que en tres años su tienda estará abierta y funcionando completamente. No sé de dónde saco yo el impulso y le digo; pues aquí estaremos para verlo. Kenta traduce lo que digo, el Sr. Soma se quita la mascarilla y me dice en inglés “You promise?” a lo que contesto, “I promise” y chocamos las manos. Es un compromiso, volveré a la tienda del señor Soma en tres años.

With Mr. Soma

Nunca olvidaré al señor Soma, su fuerza y determinación. Desde el 11 de marzo su vida como la conocía dejó de existir. Es de los afortunados porque él y su familia están bien, pero tendrán que esperar un año tal vez do para que puedan volver a su casa y reabrir su tienda ya que todo el edificio será demolido. Tendrá que trabajar muy duro para recuperar su negocio familiar de más de 120 años e intentar darle a su familia un sentido de normalidad. Y ahí estaba, dándonos lecciones de fortaleza.

Volvemos al campamento muertos de cansancio y con el olor del lodo negro impregando en la ropa y la piel no obstante que limpiamos todo con mangueras a presión, no sólo el equipo sino nuestra propia ropa impermeable.

Shower time!

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IMG_3722

Cenamos muy temprano, esta vez sopa y arroz de otro grupo que vino al campamento a regalar comida caliente a los voluntarios.

Our host

Back home!

Estamos en la hora del té cuando Kumiko recibe una llamada con una muy agradable sorpresa. Es el señor Soma que vino hasta el campamento a traernos cerveza, snacks y whisky como muestra de agradecimiento. Invitamos a parte del otro equipo que también recibió regalos del dueño de la tienda de kimonos. Acabamos la noche refugiándonos del frío en “la cocina” bebiendo y haciendo el recuento de este día tan especial para todos nosotros por haber conocido al señor Soma.

The kitchen

Two teams at the kitchen

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~ by Saralú on May 11, 2011.

4 Responses to “La tienda de kimonos. Tercer día en Ishinomaki”

  1. Genial como siempre Sara, me encanta leerte, sigue con las entradas. Un fuerte abrazo.

    • Gracias Ro! Acabo se ver tu entrada en el blog. Que lindas cosas dices de mi. Gracias por siempre apoyar mis locuras! Besos

  2. He llegado a tu blog a través de Frikis.net. Es la primera vez que te leo y quería decirte que te admiro por tu voluntad de ayudar. Además, como apasionada de Japón, supongo que lo que siento en parte, es agradecimiento. Gracias por ayudarles!

    • Muchas gracias por la leerme y por tu comentarios. Fue una experiencia muy especial. Hace falta mucho por hacer pero por lo menos puse mi granito de arena.

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