Escribir y escribir

Ryokan outfit

O de como uno planea cosas pero, ya que se puedan hacer, es otra historia. El mes pasado era el mes en el que escribiría mi novela, 50,000 palabras en 30 días. Así, muy formal la comencé el 1 de noviembre con un cierto avance. Seguí escribiendo esa semana hasta llegar a las 2,000 palabras y de ahí, no pasé. Cómo siempre me ocurre, hice planes convencida de que los realizaría para que luego el universo, o lo que sea, me los cambiara: -“Ah, ¿quieres escribir? pues vas a escribir, ya verás.”

Y así fue, las circunstancias de la vida hicieron que desde la segunda semana de noviembre no haya parado de escribir, con la diferencia de que he escrito justo lo que no tenía planeado quedándome sin tiempo para mi plan original. Informes, balances, cierre de proyectos, propuestas de proyectos, ensayos, discursos, prólogos y hasta trabajos finales, sí, como en el universidad.  Desde noviembre no he hecho otra cosa más que escribir.

Así pues, el balance de mi proyecto de escritura en noviembre queda como sigue: Por supuesto que no escribí las 50,000 palabras que me propuse ni produje literatura de ficción (aunque algunos de mis textos a veces lo parezcan). Sin embargo, vaya que escribí, sobre lo que hice este año, lo que quiero hacer el próximo, escribí propuestas de trabajo -que para mi sorpresa, fueron muy bien recibidas-. También escribí muchos correos, unos formales otros no tantos, muchos más de los que normalmente escribo.

Y hoy ¿qué hago? Escribo de nuevo en este blog sólo para evitar enfrentarme con el documento de word que tengo abierto en otra venta en el cual debo poner todo lo que me hace maravillosa en mi trabajo y lo fundamental que es para la institución contar conmigo (les ruego que noten el sarcasmo en la frase). Por supuesto, tampoco planee tener que escribir eso. Por tanto, mi cerebro trabaja a tope, mientras tecleo estas palabras, pensando en qué otro personaje puedo incluir en mi novela que no escribí y así completar las 48,000 que no plasmé en papel, aunque ya no sea noviembre.

¿La foto? Tomada con la aplicación Hipstamatic del iPhone en un ryokan espectacular . De todos los outfits que puedo usar en Japón, la yukata en un ryokan con onsen natural y con buena compañía, es el que más me gusta portar. El día de noviembre en que la usé, no escribí ni una sola línea, nada.

~ by Saralú on December 9, 2010.

2 Responses to “Escribir y escribir”

  1. Te imagino boqueando como un pececillo en una pecera a la que no se le ha cambiado el agua en todo el mes e intenta capturar las ultimas raciones de oxigeno de la superfice. Se ve que tu O2 son las palabrejas. Pues animo pececillo y descuentate 1 de mi parte.

  2. Pero mujer, como se puede ser tan gandula😛
    Creo que te faltó el catalizador adecuado, lease Spiritus o Absenta.

    Un besote🙂

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