El encuentro con la Montaña

Nuestro encuentro fue inolvidable. La enorme silueta del monte Fuji nos esperaba escondida en la noche profunda manchada de estrellas.

Nuestras lámparas junto con las de cientos de personas más, iluminaban el camino que nos llevaría a la cima de aquel volcán a 3,776 metros de altura.

Fue necesaria toda una noche para cubrir la distancia entre la quinta estación y la novena. El amanecer nos sorprendió a pocos metros del torii que marca la entrada a la cima sagrada. Detuvimos nuestro ascenso después de ocho horas de incesante caminar para contemplar el cambio de colores en el cielo; los azules y morados, los rojos que anteceden a los rayos brillantes. El aire helado nos acompañó en nuestra espera. Poco a poco ante nuestros ojos apareció el increible suelo de nubes que cubría el horizonte.

Y después, el Sol.

No olvidaré los escasos cuarenta minutos que pasamos en la cima antes de iniciar nuestro decenso, el interminable descenso. Me quedo con el recuerdo del inmenso cráter frente a nosotros y las nubes a nuestros pies. La sensación de conquista, de euforia, de comunión con la montaña, con las estrellas recién desaparecidas, con las rocas, con las personas a nuestro alrededor, conmigo misma.

Gracias a Daniela y a Scott por compartir conmigo su propio encuentro con la Montaña.

~ by Saralú on September 6, 2009.

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